Coños como el de Marta – Diana Aller

Una vez leí una entrevista a un escritor en la que éste opinaba que, para escribir una novela, uno debe despojarse de toda vergüenza, reparos o reservas. Al estilo de Karl Ove Knausgaard, por ejemplo, a quien algunos de sus personajes, que eran personas reales que le rodeaban en su vida diaria, dejaron de hablarle al ver lo que dibujaba de ellos. Un libro se debe escribir como si tus padres no fueran a leerlo jamás.

El capítulo primero de Coños como el de Marta, la novela de Diana Aller, es una muestra perfecta, toda una declaración de intenciones. En dos páginas y media se describe con detalles milimétricos un acto sexual, lésbico para más inri, de una chica puesta de eme con su amante. Hay blasfemias, palabras tabú que se repiten sin cortarse, frases rápidas y húmedas. Es fácil dejarse atrapar como lo hace Valeria por el coño de Marta.

Diana Aller ha escrito su Moby Dick. Igual que Melville alternaba los capítulos de la caza de la ballena con otros donde explicaba las longitudes de los arpones o el tipo de red idóneo para pescar bancos de merluzas, Diana aprovecha la narración de los encuentros de Valeria con Marta, la relación con sus hijos o la revisión de su pasado para introducir sus pensamientos, intuyo que buena parte de ellos reales y sinceros, si es que he aprendido algo del fundamental blog Lo dice Diana Aller.

Sus reflexiones sobre la vida moderna, los sentimientos y el amor, el comedor de la oficina, el trabajo alienante o las fiestas envueltas en humo están en las antípodas del pensamiento imperante por la sociedad de consumo, definido por conversaciones banales, discusiones sobre Android o Iphone, las noticias de Antena 3, el voto a Ciudadanos, los emprendedores, el optimismo mrwonderful o las vacías historias de superación. Coños como el de Marta ofrece una verdad cruda, un acercamiento a una existencia sencilla cuyos placeres no radican en las obligaciones impuestas por el capitalismo de vacaciones en Torremolinos, hipoteca, niños educados por la tecnología, una falsa felicidad nunca alcanzable. Diana Aller, por el contrario, plantea que es posible alcanzar la felicidad a través de vías alternativas al pensamiento positivo de los libros de Jorge Bucay.

Sólo hace falta un poquito de química y otro tanto de bioquímica.

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